Imagina que sales de casa un día lluvioso. Te subes a tu auto, enciendes las luces y pones en marcha los limpiaparabrisas delanteros. Todo parece estar en orden, hasta que miras por el retrovisor y… la ventana trasera está completamente cubierta de agua, polvo y suciedad. No ves nada. En ese momento, el limpiaparabrisas trasero […]



